Descripción
En las páginas de “El pelaito que no duró nada”, Víctor Gaviria nos sumerge en la cruda realidad de Alexander Gallego, un muchacho de 16 años del barrio Manrique, Medellín. Publicado por primera vez en 1991, este testimonio es un eco de aquellos años 80, cuando las comunas populares se convirtieron en el epicentro de una guerra urbana librada por y contra el narcotráfico, donde la infancia se vio tristemente arrastrada al conflicto.
Alexander es uno de esos “pelaítos” que, por necesidad y en su minoría de edad, fue reclutado por la mafia, transformándose en un gatillero, un asesino motorizado. Esta historia no solo narra los crímenes que marcaron una época, sino que profundiza en la vida cotidiana de Alexander, su adicción y el conmovedor vínculo con su hermano. Es un relato que nos confronta con la terrible realidad que ha padecido la sociedad colombiana, una invitación a conocer de primera mano las cicatrices de la guerra contra las drogas.

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